Técnicas que favorecen la formación del vínculo con el bebé y lo tranquilizan
Técnicas que favorecen la formación del vínculo con el bebé y lo tranquilizan:
Establecer un vínculo con su bebé probablemente será uno de los aspectos más placenteros del cuidado del pequeño.
Para empezar a establecer ese vínculo tan importante con su bebé, coloque al pequeño en su regazo y acaríciele suavemente de distintas formas. Si tanto usted como su pareja lo llevan en brazos y lo acarician frecuentemente, el bebé muy pronto aprenderá a distinguir entre las caricias de cada uno. Ambos deberían establecer también un contacto "piel a piel" con el recién nacido, de modo que la piel del bebé entre en contacto directo con la suya mientras lo mecen o lo alimentan.
Algunos bebés son especialmente sensibles al contacto, la luz o el ruido. Estos bebés se sobresaltan y lloran con facilidad, duermen menos de lo habitual y/o giran la cara hacia otro lado cuando alguien les habla o les canta. En estos casos, es conveniente mantener bajos los niveles de ruido y de luz.
Hacer un arrullo bien ajustado es otra forma de tranquilizar a un bebé que usted, como padre primerizo, debería aprender. Cuando se envuelve el cuerpo de un bebé en una sábana o mantita, los brazos le quedan pegados al tronco y las piernas bien sujetas. Así, no sólo se consigue que el pequeño esté bien calentito, sino que además la presión que ejerce la mantita sobre su cuerpo parece ayudarle a sentirse seguro y cómodo.
Aqui le explicamos cómo se hace un arrullo:
-Extienda la sábana o mantita y doble hacia adentro una pequeña porción de una esquina.
-Acueste al bebé boca arriba con la cabeza sobre el pliegue.
-Envuelva el cuerpo del bebé con la esquina izquierda de la mantita y acabe asegurando el extremo de la mantita debajo del cuerpo del pequeño.
-Pliegue la esquina inferior de la mantita hacia arriba sobre los pies del bebé.
-Envuelva el cuerpo del bebé con la esquina derecha de la mantita, dejándole la cabeza y el cuello al descubierto.