La Segunda Etapa:
Esta etapa representa el evento principal "el nacimiento". Durante la misma tendrá una sensación intensa de presión y estiramiento, lo cual posiblemente le provoque una urgente sensación de pujar.
Sus contracciones se harán más lentas -cada 3 a 5 minutos- mientras la cabeza de su bebé toma posición en la boca de la vagina (coronación).
Una vez que la cabeza sale, los hombros y el resto del cuerpo le siguen más fácilmente.
El recién nacido deja oír su primer llanto, lo cual le permite empezar a respirar por sí mismo.
En un primer parto, esta etapa toma 2 horas o un poco más, pero las mamás que ya han tenido uno o más bebés previamente pueden esperar un tiempo mucho más corto.
Llego el momento de pujar:
Una vez que el cuello uterino está totalmente dilatado, comienza la segunda etapa del parto: el descenso final y el nacimiento del bebé.
Al comienzo de la segunda etapa, las contracciones pueden ser un poco más espaciadas, lo que te permitirá descansar entre ellas. Para muchas mujeres las contracciones de la segunda etapa son más fáciles de sobrellevar que las del parto activo porque el poder pujar les proporciona algo de alivio.
Con cada contracción, la fuerza del útero (junto con la fuerza de los músculos abdominales si estás pujando activamente) ejerce presión sobre el bebé para que continúe descendiendo por el canal del parto.
Cuando la contracción se termina y el útero se relaja, la cabeza del bebé sube un poco otra vez.
Avanzará "dos pasos hacia delante, y un paso hacia atrás". ¡No te desesperes! Con tal de que vaya quedando un poquito más abajo con cada pujo, están progresando.
Prueba diferentes posiciones para pujar hasta que encuentres una que sea cómoda y te resulte eficaz.
Cuando la cabeza del bebé esté ya bien abajo y empiece a estirar tu vagina, quizás sentirás una sensación de ardor o comezón.
El momento en que el pelo y la cabeza están bien visibles se llama coronamiento.
Es un momento muy emocionante y un signo de que el final se aproxima. Puedes pedir un espejo para ver al bebé por primera vez o tal vez simplemente desees extender la mano y tocar la parte superior de su cabeza.
Quizás tu médico te pida que pujes más suavemente o que dejes de pujar para que la cabeza del bebé tenga la oportunidad de estirar gradualmente tu vagina y perineo.
Un parto lento y controlado te puede ayudar a prevenir el desgarro.
En esta etapa, la necesidad de pujar puede ser muy fuerte, de manera que recibirás ayuda para respirar o jadear durante las contracciones para que puedas aguantar sin hacerlo.
La emoción en la sala crecerá a medida que la cara del bebé comience a asomarse: su frente, su nariz, su boca y finalmente su mentón. Luego su cabeza girará hacia el costado a medida que los hombros rotan dentro de tu pelvis para colocarse en posición para salir. Con la próxima contracción, te dirán que pujes a medida que salen los hombros, uno por vez, y después el cuerpo.
Si ya has tenido un bebé antes, la segunda etapa del parto puede durar sólo cinco o diez minutos, pero si es tu primer bebé, puede durar varias horas.
Escucha tu cuerpo y puja cuando sientas la necesidad de hacerlo. Trata de no aguantarte la respiración mientras estás pujando. Puja tanto tiempo como quieras. Y vuelve a pujar. Verás que pujarás varias veces con cada contracción.
Usa la fuerza de la gravedad para ayudarte, levantándote, arrodillándote o poniéndote en cuclillas.
Si estás muy cansada y quieres echarte, recuéstate sobre el lado izquierdo. Esto deja más espacio para el bebé que si estás recostada de espaldas o medio sentada en la cama.
Si te han puesto una epidural, tu doctor te dirá cuándo debes pujar.