Tercer Trimestre:
Bienvenida al tercer y último trimestre de tu embarazo!!!!, que comprende entre la semana 28ª y la 40ª!!!!!! Los cambios en tu cuerpo son cada vez mayores…
¡Empieza la cuenta atrás!¡Felicitaciones, usted ha llegado a la recta final de su embarazo!.
A medida que vaya aumentando el tamaño de su útero, usted debería estar cada vez más preparada para dar a luz a su bebé.
Quizás también le gustaría armar una especie de mesa de apuestas con temas relacionados a la fecha de nacimiento de su bebé, su peso, el sexo, etc; y así podría pasar momentos agradables y divertidos junto a sus familiares y amigos tratando de adivinar cuándo nacerá su pequeño retoño.
Podría sentirse un poco molesta, ya que estará ganando peso gradualmente y las falsas contracciones no le darán descanso. Es por ello que sería una excelente idea el hecho de comenzar a tomar clases de parto y de lactancia.
No será facil, pero con tranquilidad y paciencia puede disfrutarse estos tres meses finales. Así que pueden acentuarse los dolores de espalda y las dificultades para dormir. Lo recomendable y más cómodo es dormir semisentada.
Cuando la cabeza del feto se haya encajado en la pelvis, la mamá podrá respirar con mayor facilidad, pero también sentirán un fuerte dolor cuando el bebé presione su vegiga. Esta presión del útero sobre la vegiga puede ocasionar en algunos casos goteos de orinaal reir, toser o estornudar.
El aumento del tamaño de los senos no se detiene y durante el tercer trimestre pueden secretar una sustancia llamada calostro; un fluido cremoso que está presente en los pechos antes de que se produzca leche.
Algunas mujeres experimentan congestión nasal, hemorragias nasales o de encías, erupciones cutáneas o secreciones vaginales molestas, pero inofensivas. Así mismo, continuarán los cambios en la piel.
A lo anterior se le suma una constante dificultad para respirar, que se explica porque a medida que el bebé crece en el abdomen y ocupa toda la cavidad abdominal, se restringen los movimientos del diafragma.
Es clave hacer ejercicios de inhalación y exhalación profundos y evitar
hacer grandes esfuerzos.
Es importante aprender y practicar los ejercicios de Kegel, que pueden ayudar a fortalecer los músculos que controlan la micción. Se realizan controlando los musculos de la pelvis en el momento de la micción, intentando retener la orina.